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Terapia para la ansiedad: recupera la calma y toma el control

La ansiedad es una emoción humana.

 

Cuando se desborda, puede ocuparlo todo: pensamientos, cuerpo, decisiones.

 

La buena noticia es que se puede aprender a regularla. Aquí encontrarás un acompañamiento psicológico claro, respetuoso y eficaz para entender lo que te pasa y recuperar serenidad en tu día a día.

terapia para la ansiedad por ana sofia bavoni.jpg

¿Qué es la ansiedad y cuándo pedir ayuda?

La ansiedad cumple una función adaptativa: prepara al organismo ante retos o peligros. Se vuelve un problema cuando aparece con demasiada frecuencia o intensidad, sin motivo claro, y limita tu vida (insomnio, bloqueo, evitación, irritabilidad, somatizaciones).

Si te reconoces en ello, pedir ayuda es un acto de cuidado, no de debilidad.

Señales frecuentes (mentales y físicas)

Cognitivas y emocionales

• Preocupación constante y difícil de cortar

• Dificultad para concentrarte o “mente en blanco”

• Nerviosismo, irritabilidad, anticipación negativa

• Indecisión y miedo a equivocarte

Corporales

• Tensión muscular, opresión en el pecho

• Taquicardia, temblores, sudoración

• Náuseas, malestar estomacal

• Alteraciones del sueño (dormirte o mantener el sueño)

Cómo te ayudo en terapia

1) Psicoeducación clara

Entender qué es la ansiedad, por qué se mantiene y cómo se corta el ciclo preocupación-evitación.

2) Herramientas prácticas desde la primera sesión

Respiración diafragmática, grounding, regulación del sistema nervioso, higiene del sueño.

3) Trabajo de defusión y aceptación experiencial

Detectar pensamientos que te enganchan, situaciones que evitas y exposición gradual (segura y guiada) a situaciones evitadas.

4) Mindfulness y aceptación

Aprender a observar sensaciones y pensamientos sin luchar contra ellos. Reducir la rumiación y aumentar la flexibilidad psicológica.

5) Plan personal de prevención de recaídas

Señales tempranas + rutina de autocuidado + guías breves para momentos de pico ansioso.

Qué puedes esperar del proceso

  • Frecuencia: semanal al inicio; después, quincenal según evolución.
     

  • Duración: variable; se revisan objetivos en tramos de 4–6 sesiones.
     

  • Formato: online por videollamada, con cifrado y confidencialidad.
     

  • Enfoque: cálido, respetuoso, basado en evidencia y adaptado a tu ritmo.
     

Herramientas que puedes empezar hoy

Respiración 4-2-6 (2–5 minutos)

Inhala 4, mantén 2, exhala 6. Repite 8–10 ciclos.

Beneficio: activa el sistema parasimpático y baja la activación.

Tiempo de preocupaciones

Anota la preocupación y pospón a una franja diaria de 20–30 min.

Beneficio: entrenas al cerebro a no rumiarlas todo el día.

Exposición micro

Acércate de forma gradual a lo que sueles evitar, con pasos pequeños y medibles.

Beneficio: el miedo pierde fuerza al comprobar que puedes sostener la situación.

Testimonio

“Vivía en alerta permanente. En pocas semanas aprendí a distinguir preocupación útil de rumiación y a aplicar respiración y exposición gradual. Hoy vuelvo a dormir y a decidir sin miedo.”

(Se preserva la confidencialidad)

 

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Es tan eficaz como la terapia presencial?

La evidencia muestra resultados comparables cuando hay vínculo terapéutico y práctica entre sesiones.

¿Ataque de pánico y ansiedad generalizada son lo mismo?

No. El pánico es un episodio intenso y breve; el TAG es preocupación persistente. Ambos tienen tratamiento.

¿Y si estoy en crisis?

La terapia online no sustituye a urgencias. En caso de riesgo, contacta con los servicios de emergencia de tu zona.

 

Siguiente paso

La ansiedad no define quién eres. Es una experiencia que puedes aprender a regular con apoyo profesional y herramientas claras.

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