
¿Qué es el mindfulness?
Mindfulness (o atención plena) es la capacidad de prestar atención al momento presente con intención y sin juicio.
No se trata de "vaciar la mente" ni de alcanzar un estado de paz permanente, sino de desarrollar la capacidad de estar presente con lo que hay: con tus pensamientos, tus emociones, tus sensaciones corporales y tu experiencia, sea cual sea.

Mindfulness no es:
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Una técnica de relajación (aunque a veces relaja)
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Pensar en positivo o forzarte a estar tranquila
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Suprimir pensamientos o emociones difíciles o desagradables
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Una práctica religiosa o espiritual (aunque tiene raíces en tradiciones contemplativas)
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Algo que haces solo sentada en un cojín meditando
Mindfulness es:
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La capacidad de observar tu experiencia presente sin juzgarla
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Estar presente con lo que sientes, piensas o percibes sin intentar cambiarlo
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Una habilidad que se entrena (como cualquier otra)
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Una forma de relacionarte con tu mente y tus emociones con más amabilidad y menos reactividad
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Algo que puedes practicar en cualquier momento: comiendo, caminando, escuchando, trabajando
¿Para qué sirve practicar mindfulness?
Salir del piloto automático
Dejar de vivir en modo "hacer" constante y empezar a estar presente en tu vida para actuar con mayor consciencia.
Reducir la rumiación
Dejar de darle vueltas obsesivamente a los mismos pensamientos y preocupaciones.
Manejar el estrés y la ansiedad
Reconocer las señales tempranas de activación y responder conscientemente en lugar de reaccionar.
Mejorar tu atención y concentración
Entrenar tu mente para poner el foco en aquello que es realmente importante para ti momento a momento.
Cultivar autocompasión
Relacionarte contigo con más amabilidad, especialmente en momentos difíciles.
Vivir con más presencia
Disfrutar de los momentos buenos y sostener los difíciles sin evitarlos ni quedarte atrapada en ellos.
Mindfulness y terapia:
¿Cómo lo integramos?
En terapia, mindfulness no se trata de sentarse a observar la respiración, sino de llevar esa presencia consciente y amable a los desafíos reales de tu día a día.
El Mindfulness está especialmente presente en la Terapia de Aceptación y Compromiso, terapia que utiliza el mindfulness para:

Práctica del momento presente
Usamos la atención plena como una linterna. En lugar de dejar que tu mente te lleve a donde ella quiera (rumiaciones, miedos, pasado), tú eliges dónde poner el foco para decidir qué hacer a continuación.

Defusión cognitiva
Aprendes a observar tus pensamientos difíciles ("no soy capaz", "esto va a salir mal") como eventos que ocurren en tu mente, no como realidades absolutas. El mindfulness te da la distancia necesaria para que esos pensamientos no dicten tus pasos.

Aceptación radical
No significa que te guste lo que sientes, sino que dejas de gastar energía en pelear contra lo que es incómodo. Al dejar de luchar, esa energía queda libre para que la inviertas en lo que es más importante para ti.

Conectar con tus valores
Estar presente te permite notar cuándo te estás alejando de la persona que quieres ser y cuándo estás actuando desde el miedo. El Mindfulness te devuelve al "asiento del conductor" de tu propia vida.
El objetivo no es que te sientas bien de inmediato, sino que aprendas a "sentir bien" (con plenitud y apertura) para que puedas vivir de acuerdo con tus valores, incluso en medio de la tormenta.
Mindfulness y meditación
¿Es lo mismo?
Es común confundirlos, pero es útil entender la diferencia para sacarles el máximo provecho:
Mindfulness
Aprendes a observar tus pensamientos difíciles ("no soy capaz", "esto va a salir mal") como eventos que ocurren en tu mente, no como realidades absolutas. El mindfulness te da la distancia necesaria para que esos pensamientos no dicten tus pasos.
El Mindfulness es la capacidad o el "músculo" de estar presente. Es una forma de vivir. Puedes practicar mindfulness mientras lavas los platos, hablas con alguien o caminas al trabajo.
Meditación
Aprendes a observar tus pensamientos difíciles ("no soy capaz", "esto va a salir mal") como eventos que ocurren en tu mente, no como realidades absolutas. El mindfulness te da la distancia necesaria para que esos pensamientos no dicten tus pasos.
La meditación es el entrenamiento formal. Es el gimnasio donde practicamos esa atención plena. Reservamos un momento específico para sentarnos a observar la mente, de modo que luego, en el caos del día a día, sea más fácil recuperar la presencia.
Para integrar el Mindfulness en tu vida, lo ideal es combinar ambos: la práctica formal (meditación) y la práctica informal (atención en tus actividades cotidianas).
¿Cómo empezar a practicar?

Comenzar con mindfulness no requiere experiencia previa, solo disposición y curiosidad.
Si deseas dar un paso más, puedes acompañarte de mis meditaciones guiadas o participar en el programa aprende a meditar, donde exploramos juntos cómo incorporar el mindfulness en tu día a día.
El siguiente paso es tuyo
El mindfulness nos invita a vivir con mayor presencia, a aceptar lo que sentimos y a cuidar de nuestra mente con la misma atención con la que cuidamos de nuestro cuerpo.
No se trata de evitar el malestar, sino de aprender a convivir con él con sabiduría y equilibrio.
Te invito a descubrir cómo la atención plena puede transformar tu manera de vivir.
